Cómo los antiguos alcalaínos adoraban al dios Marte

Estos últimos días hemos oído hablar mucho de Marte en nuestro entorno gracias a las espectaculares imágenes que el rover Perseverance de la NASA nos está mandando de nuestro planeta vecino, pero hace dos mil años el nombre de Marte también estaba muy en boga entre los ciudadanos del territorio que hoy forma la Comunidad de Madrid.

Hablamos por supuesto del dios romano de la guerra Marte, conocido con frecuencia por el sanguinario y desmedido carácter con el que aparece reflejado en la mitología, así como por sus ocasionales aventuras extramatrimoniales con Venus.

Menos conocido es el importante papel que durante muchos siglos tuvo este dios en las tierras que hoy corresponden al municipio de Alcalá de Henares, así como en otros muchos lugares de la Península Ibérica, donde se ha constatado que estaba muy presente en las oraciones y las suplicas de sus gentes.

¿Pero por qué razón los alcalaínos de antaño rendían suplicas a un feroz dios de la guerra?, ¿eran militares acaso? ¿Clamaban venganza contra sus vecinos? Para poder responder a esta cuestión primero debemos preguntarnos ¿qué era realmente Marte para los alcalaínos?, pues un mismo dios romano podía tener facetas muy diferentes.

Hola, soy Marte, dios de la Guerra

Simplificando al absurdo se suele decir que Marte era el dios griego de la guerra Ares tomado por los romanos cambiándole el nombre, una suerte de plagio descarado del que siempre se ha acusado a su panteón.

Bronce de Marte Guadalajara

La realidad de la religión romana es como tantas otras cosas mucho más complicada, Marte como otros de los dioses principales del panteón romano es fruto del concepto de interpretatio, termino que puede definirse como equiparar divinidades extranjeras con los dioses del panteón propio en base a atributos similares, bajo la creencia greco-romana de que todos los pueblos adoraban a los mismos dioses, pero con nombres diferentes.

A esto se suma que ambos dioses Marte y Ares procedían de un mismo dios de la guerra ancestral adorado por el pueblo indoeuropeo antepasado común de griegos y romanos.

Posteriormente, cuando Roma entró en contacto con el mundo griego, primero a través de los Etruscos y de las colonias griegas del sur de Italia, y después con la conquista romana de los reinos helenísticos, este antiguo dios itálico fue asimilado a Ares y tomó aún más elementos de este.

A pesar de ello, Marte siempre se mantuvo como una divinidad distinta, dios de la agricultura y la fertilidad de los campos, además de la guerra, que a diferencia del terrible Ares griego fue una figura de culto benevolente y ampliamente reverenciada.

Cuando Roma se expandió, su culto alcanzó gran difusión en todas las provincias del Imperio, particularmente en las de occidentes, siendo adorado en contextos sociales, políticos y culturales variados, aunque no en todas ellas con la misma popularidad ni de la misma forma.

Sabiendo esto de Marte podemos entender mejor porque era adorado en torno a la antigua ciudad romana precursora de Alcalá de Henares, Complutum. ¿Pero cómo sabemos realmente que estos antiguos alcalaínos adoraban al dios Marte? ¿y de qué manera lo hacían?

Pues bien, nuestra fuente principal, nuestra estrecha ventana por la que nos asomamos al pasado religioso de estas tierras son unas pesadas losas de piedra encontradas durante décadas por los arqueólogos, las aras votivas, y como vamos a ver, aportan mucha más información de lo que puede parecer.

Testimonios de piedra: las aras votivas

Las aras votivas eran una forma común de expresión religiosa por parte de los antiguos romanos, se trata de altares de piedra con dedicaciones a un determinado dios por parte de un individuo, que representan el cumplimiento por su parte de un voto o petición, pública o personal, al dios.

Estos altares y sus inscripciones grabadas han podido llegar hasta nuestros días gracias a la solidez de su material, pero la información que pude aportarnos parece a priori decepcionantemente pobre, generalmente sólo el nombre del individuo y el dios al que dedicó su voto, además de la formula protocolaría de cumplimiento.

Pero estos datos son suficientes para que los investigadores hallan podido extraer mucha información, recabando pistas sobre cómo pudo ser la religión de los antiguos pobladores de nuestro territorio.

Ara votiva Campo del Juncal
Ara votiva en honor a Hércules encontrada en el Campo del Juncal, Alcalá de Henares.
Annius et/Magia Atia, / Clun(ienses), ex vot(o). «Consagrado a Hércules. Cayo Annio y Magia Atia, clunienses, en cumplimientode un voto.»

Una de las principales pistas con las que trabajan los investigadores son el término que solía acompañar al nombre del dios, el denominado epíteto o advocación bajo el que se le adoraba, un término que servía para especificar el rasgo de poder bajo el que se estaba rindiendo culto al dios, o, dicho de otro modo, la esfera bajo la que un dios ejerce sus poderes concretos (militar, protector, institucional…).

En las menciones a Marte de las aras votivas encontradas por todas las antiguas provincias occidentales de Roma, su nombre aparece acompañado de una gran variedad de epítetos, muchos de ellos términos en lenguas indígenas, lo que revela que Marte era adorado en muchos casos como una interpretatio de dioses naturales de la zona que por representar aspectos similares a los de este dios eran adorados con su nombre

¿Era pues el Marte adorado en Complutum un antiguo dios del pueblo prerromano de los carpetanos al que se rendía culto simplemente bajo otro nombre?

Pues no parece que este fuera nuestro caso. Las inscripciones hispanas a Marte con apelativos indígenas son muy escasas y divergen de los de otras zonas de Europa, particularmente los de la Galia, donde se han encontrado casi doscientos epígrafes de Marte con apelativos célticos, mientras que en Hispania sólo se han hallado seis.

Culto a Marte en Hispania

Se especula que esta falta de epítetos indígenas se debe a que, en Hispania, particularmente en las regiones del noroeste, sus habitantes continuaban dedicando los altares votivos a divinidades indígenas guerreras, como Bandua o Cosus, sin asimilarlos a ningún dios romano, por ser dioses protectores de antiguas comunidades locales.

Y es que, para una civilización como la romana, que, aunque imperial, derivaba del antiguo concepto de Ciudad-Estado, en un mismo territorio que ahora entendemos como nacional, cada ciudad y pueblo podía tener, y tenía, sistemas legales, políticos y religiosos muy diferentes, algo apoyado por el Derecho Romano, y esto se ve reflejado también en los muy diferentes epítetos con los que Marte aparecía adorado en cada región.

En Hispania la advocación agrícola de Marte nos resulta confusa, más clara es su adoración con epítetos militares en las dedicaciones encontradas hechas por miembros del ejército, pero resulta curioso comprobar, que la mayoría de los votos dedicados a este dios provenían de pacíficos ciudadanos, muchos de ellos incluso esclavos o libertos, lo que ha llevado a algunos autores a interpretar que Marte fue mayormente adorado en Hispania no como dios de la guerra, sino de la pacificación social (Mangas, 2015, p. 157).

Caso digno de mención es el ara encontrada en Mérida cuyo dedicante, un procurador que actuaba en nombre del gobernador provincial de la Lusitania, agradece al dios Marte, bajo el epíteto Augustus, “por garantizar la seguridad de los tiempos”.

Dedicaciones epigráficas a Marte en la Península Ibérica
Dedicaciones epigráficas a «Marte Augustus» encontradas en la Península Ibérica

El culto a Marte en Hispania parece haberse desarrollado en el contexto de paz que hubo durante siglos en la región desde época de Augusto, siendo menos frecuente encontrar dedicaciones relacionadas con su aspecto guerrero. En las zonas conquistadas de forma tardía, la presencia de Marte es discreta, perviviendo las divinidades autóctonas de la guerra a las que no reemplazó.

Parece que su culto estuvo más influido por el proceso de pacificación, urbanización y afirmación del poder imperial, teniendo geográficamente más presencia en las regiones y contextos sociales más romanizados de la Península, como es el caso de Complutum, ciudad comercial y bien comunicada que asimiló rápidamente las corrientes religiosas dominantes en el Imperio, constatándose por las inscripciones, además de la adoración a Marte, el culto a otros importantes dioses romanos como Hércules, Fortuna o Diana, así como el importante culto imperial, elemento clave de la fidelidad romana vinculada tanto política como religiosamente a las instituciones divinizadas del Estado.

Culto a Marte en Complutum

Vemos pues que el contexto geográfico en el que aparece un ara es otro importante dato para profundizar en la religiosidad de la zona, lo es también el origen social del dedicante del altar, algo que los investigadores pueden rastrear en base al estudio de sus nombres.

Lo que ha revelado que muchos de los devotos a Marte en Hispania fueron libertos vinculados además al culto imperial de las ciudades, el sevirato augustal, una importante institución urbana de carácter semioficial creada por Augusto o Tiberio, encargada de organizar actos religiosos en honor de la dinastía gobernante, pero también diversos actos festivos y benéficos para el municipio en cuestión.

Esta institución contaba con la particularidad de ser una de las pocas que admitía a ex esclavos enriquecidos, permitiéndoles promocionarse socialmente, ya que su condición de haber sido esclavos les vetaba para ejercer cargos oficiales.

Por lo que muchas de las dedicaciones a Marte bajo el epíteto imperial de Augustus, que parecen vincular al dios ya fuera con el emperador, con la Casa Imperial, o con la propia institución divinizada, parecen provenir de libertos augustales que agradecían su promoción social a Marte, quienes debían entender al dios como la fuerza garante de la paz y la prosperidad de la que a través del emperador disfrutaban.

Algunas de las aras votivas encontradas en el entorno de Alcalá de Henares, que ahora podemos entender con mayor profundidad, son las siguientes:

  • Una inscripción votiva en Talamanca del Jarama dedicada a Marte Sacrum(Sagrado) por un individuo con antropónimo indígena y latino
  • Inscripción votiva en Alcalá de Henares, actualmente desaparecida, dedicada a Marte sin epíteto y sin nombre del dedicante.
  • Inscripción votiva en Complutum, encontrada en 1990 empotrada en el Torreón del antiguo Palacio Arzobispal (como material de construcción reciclado en la Edad Media), dedicada a Marte Augusto por parte de Appuleius Polydeuces, un cognomen de origen griego.
  • Inscripción en Complutum desaparecida dedicada a Marte por parte de Grattius Pyramus, otro cognomen de origen griego
  • Una cuarta inscripción votiva procedente de Complutum dedicada Marte, sin epíteto, por Arruntius Initalis, cognomen latino
  • Inscripción votiva de Collado Villaba dedicada a Marte Magnus, por Cantaber Elguismio, hijo de Lucio, aquí Marte aparece bajo un apelativo guerrero, y el individuo porta onomástica indígena.
  • Una quinta inscripción votiva complutense, en este caso hallada en el yacimiento de Alcalá la vieja, la antigua fortaleza árabe de Alcalá, en el año 2013, cuyo peso indica que pudo haber un templo o espacio sagrado consagrado a Marte en aquel lugar, fue dedicada a Marte, sin epíteto, por Ligurius Primitivus, un cognomen típico de esclavo por lo que parece haber sido un liberto.
Ara votiva Marte Alcalá de Henares
Ara votiva encontrada en el yacimiento de Alcalá la Vieja

Como vemos los descubrimientos hasta la fecha en esta área parecen confirmar que en estas tierras carpetanas se adoraba a Marte de dos formas principales, una minoritaria en un ámbito rural por parte de individuos de sangre indígena que dedicaban altares a un Marte más vinculado a su aspecto guerrero, que tal vez tuviera relación con algún culto prerromano, y una mayoritaria adoración por parte de ciudadanos de Complutum con frecuentes cognomina (nombres) griegos, una característica común en este periodo entre los libertos, quienes parecen adorar a un Marte alejado del ámbito militar legionario, y más vinculado al culto imperial.

Bibliografía:

  • Noelia Cases Mora, El culto a Marte Augusto en Hispania: una aproximación epigráfica, Recorridos por la Antigüedad Actas del IV Congreso Internacional de Jóvenes Investigadores del Mundo Antiguo, 2019.
  • Julián Hurtado Aguña, Los testimonios de Marte en la Meseta Meridional, 2001.
  • Julio Mangas Manjarrés, La religión de la Hispania romana, 2015.
  • Ana María Vázquez Hoys, Algunas consideraciones sobre cultos locales en la Hispania Romana.
  • José María Blázquez Martínez, Los cultos sincréticos y su propagación por las ciudades hispanorromanas.
  • José Carlos López Gómez, Manifestaciones religiosas de los cultores de los Dii Slecti en Carpetania romana.
  • Julio Mangas, Ara Votiva consagrada a Marte, hallada en Alcalá la vieja (Alcalá de Henares, Madrid).

2 respuestas a «Cómo los antiguos alcalaínos adoraban al dios Marte»

  1. Muy interesante y cuidado estudio sobre el dios Marte.
    Es muy de agradecer vuestra preocupación por divulgar las costumbres de época romana en la península ibérica.
    Esperemos que pronto podáis volver a estar en Complutum y os pueda saludar personalmente

    1. Muchísimas gracias por tus palabras. Ojalá podamos pronto retomar las jornadas romanas y continuar divulgando en Alcalá.

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