Tesserae (juego de dados romano)

Los dados (tesserae) fueron probablemente el juego más popular entre los juegos romanos para adultos. Entre los griegos fue principalmente un pasatiempo de las clases altas, pero en Roma su extensión fue mucho mayor, llegando a haber casas de juego, jugadores profesionales e incluso se sabe de muchos emperadores amantes del juego y las apuestas que también fueron aficionados al juego de dados romano.

Los dados en las fuentes clásicas

Tal y como nos cuenta el autor clásico Suetonio: el propio Augusto destacaba por su generosidad llegando a perder en una jugada 20000 sestercios, Calígula era un tramposo, Claudio prefería el juego a las responsabilidades del gobierno, Nerón apostaba 400 sestercios en cada tirada, Vitelo destacaba por su habilidad con los dados y Cómodo hizo del palacio imperial un autentico casino para paliar su bancarrota. 

Los dados resultaban para los romanos un acto social tanto como entretenimiento personal, Ovidio habla de ellos en su Arte de Amar diciendo que había que dejar ganar a la amada al jugar a los dados; a pesar de ser un juego de hombres, aconsejaba que las mujeres también supieran jugar a los dados si querían amar aunque advierte de lo peligroso del juego, que puede revelar los lados más oscuros del carácter que debían permanecer ocultos.

Torre de dados (turricula) encontrada en Vettweiss-Froitzheim que tenía como finalidad el evitar que los jugadores hicieran trampas. Rheinisches Landesmuseum Bonn
Torre de dados (turricula) encontrada en Vettweiss-Froitzheim que tenía como finalidad el evitar que los jugadores hicieran trampas. Rheinisches Landesmuseum Bonn

¿Cómo eran los dados romanos?

El tipo de dado romano era muy similar al actual; se trataba de cubos con sus seis caras marcadas con una puntuación del uno al seis.

La puntuación se expresaba de la misma forma, a través de puntos marcados en la cara del dado, con la misma disposición en dextrógiros que los dados modernos.

Cabe buscar el origen de esta configuración en el de la geometría de las tabas y, por tanto, atribuir a los dados un origen posterior a éstos; prácticamente se usa la misma terminología latina tanto al hablar de tali como de tesserae; el posterior vocablo «dado» proviene quizás del latín datum (algo) dado o jugado.

La principal diferencia entre las tabas y el juego de dados romano radicaba en el número de elementos empleados; mientras que los juegos de azar empleaban cuatro tabas, el número de dados que griegos y romanos tiraban era de tres, tal y como atestiguan los frescos pompeyanos y la literatura griega, romana y cristiana.

Esquilo, por ejemplo, nos informa en Agamenón de que la mejor tirada que se puede obtener con los dados son tres seises, mientras que un proverbio empleado por Platón nos dice que en una situación desesperada se puede obtener tres seises o tres ases, eso es todo o nada.

Reglas de juego

Desgraciadamente no disponemos de mucha información en las fuentes históricas sobre los juegos de dados practicados por los romanos, lo más probable es que jugasen a varios juegos de tablero diferentes, tal y como se hace hoy en día con dados y cartas.

Conociendo las similitudes tipológicas entre los dados usados por los romanos y los empleados en épocas posteriores, podemos hablar de un número limitado de categorías genéricas de juegos basados en la tirada de más de un dado, entre los que debieron de encontrarse buena parte de que jugaban los romanos:

Juegos de Superación: El ganador es determinado por la suma total de puntos de los dados en una o varias tiradas.

Juegos de Combinación: El ganador se determina según combinaciones de valor especial, que puede estar relacionado o no con el valor numérico de la tirada.

Juegos de Puntuación: Se determina la tirada ganadora a través de tiradas previas por puntuación (y no una combinación de resultados específicos por dado) pero sin tener porque ser la tirada más alta.

Juegos Compuestos: Se trata de combinaciones de varios de los tipos anteriores.

Pero si queremos ajustarnos a unas reglas más precisas de lo que debió de ser el juego de dados romano, disponemos de un ejemplo conservado de la Alta Edad Media, que pudo perfectamente tener un origen romano:

IACTUS TRES

Número de jugadores: Los que se deseen.

Material: Tres dados.

Objetivo: Lanzar tres dados y conseguir llegar el primero a la puntuación acordada.

Normas: Se establece el orden del juego lanzando un dado y aquel que saca la puntuación más alta empieza el juego. El orden de tirada de los jugadores continúa en sentido anti horario. En cada tirada se lanzan los tres dados al mismo tiempo y se suman las puntuaciones. Gana el que consigue llegar primero a cincuenta, cien o los puntos que se acuerden al principio.

Los nombres de las puntuaciones de un dado son: Unio (uno), Vulturius o Canis. Binio (dos). Ternio (tres). Quaternio (cuatro). Quenio (cinco). Senio (seis). Parece ser que la puntuación, entre 3 y 18 puntos era exclusivamente numérica; es decir, que no había combinaciones intrínsecamente ganadoras ni perdedoras como en el juego de tabas (senio, vultures y canis).

Desconocemos, por no citarse explícitamente en las fuentes latinas, si se usaba la regla del «dado de oro» pero parece ser que no. Por ejemplo, la tirada [6.5.1] no superaría a [5.5.2] pues ambas suman 12 puntos y el doble 5 no ganaría al 6. Solo conocemos que la jugada máxima (18) se llama Iactus Veneris o Tirada de Venus y la mínima (3) Canis.

Si aún no conoces el juego de las tabas, pulsa aquí.

Bibliografía.

Extracto de Juegos y Pasatiempos de la Antigüedad de Javier R. Rodríguez Rodríguez y Carlos Fernández Antón

Suetonio, De vitis Caesarum, Editorial Gredos·

Ovidio, Ars amatoria, Editorial Gredos

 

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