TABERNAS ROMANAS (I)

Recientemente hemos sido testigos de unos de los hallazgos arqueológicos más importantes del pasado 2020: una taberna romana muy bien conservada en la antigua Pompeya.

Este descubrimiento es sumamente valioso no solo por la conservación de las estructuras y los frescos que adornaban el lugar, sino por los restos contenidos en varias de sus vasijas (dolia) que nos permiten ver un fragmento de la gastronomía romana.

Pompeya - Cocina romana antigua

Cómo era una taberna romana

Algunos os preguntaréis ¿Cómo era una taberna romana? ¿Nuestros bares son similares? ¿Los romanos también se iban al bar a tomar algo con amigos y jugar a unas tragaperras?

Bien, si tenéis esas preguntas y otras tantas, a lo largo de las siguientes entradas os hablaremos del apasionante mundo de las tabernas romanas.

Las tabernae eran uno de los establecimientos más emblemáticos de una cultura, que como la romana, daba gran importancia a las interacciones sociales en espacios públicos.

Esta proliferación se daba también en parte a que muchas de las viviendas más modestas de las urbes no contasen con cocinas propias, muchas veces por el peligro de incendio que eso supondría.

Tipos de taberna

Existían tantos tipos de tabernas como necesidades tuviera la población:

  • Locales simples provistos de un mostrador sin espacio para que los clientes comieran allí, solo para pedir y ser servidos en el momento
  • Locales provistos de mostrador con huecos para las dolias(vasijas) y un horno, que ofrecían cierto espacio para comer dentro, ya fuera de pie o sentados
  • Tabernas con un espacio amplio y delimitado con mesas y sillas, que a veces comparten espacio con el mostrador y en otras ocasiones poseían una sala aparte a modo de comedor
  • Tabernas de mayor nivel que incluía la opción de alojamiento, cuadras y establos dependiendo de su categoría, llegando a existir tabernas bastante lujosas, que contaban con tricliniume incluso con buenas vistas, tal como nos dice Marcial sobre el cenatio construido por Domiciano en el Monte Celio y desde el que se veía toda Roma, incluido el mausoleo de Augusto (Mart. II, 59).

Pompeya - Casa de Julia Felix

Las tabernas en las fuentes literarias

Teniendo en cuenta esta gran variedad de establecimientos, igual de variedad encontraríamos de clientela. Serían lugares de reunión para ciudadanos, extranjeros, soldados, esclavos, patricios y plebeyos.

Y a pesar de esta variedad, las tabernae llegarían a nuestro días con una fama de lugares oscuros donde se reúne gente pendeciera, golfos y prostitutas. Juvenal, en una de sus Sátiras nos muestra esta imagen:

“Manda tu legado a Ostia, Cesar, mándalo allí, pero haz que lo busquen en una taberna espaciosa: lo encontraras tirado con algún asesino, revuelto entre marineros, ladrones y esclavos escapados, entre verdugos y fabricantes de angarillas, entre los timbales insonoros de un galo echado de bruces. Allí todos son igualmente libres: los vasos son comunes, nadie tiene un jergón aparte y nadie dispone de una mesa algo retirada.” (Sátiras. VIII, 173-176)

¿Es una imagen real de lo que sería una taberna romana? Sí y no.

Como hemos visto, existían tabernae verdaderamente lujosas que se alejarían por completo de esa visión negativa y también existían lugares sórdidos donde la gente se reunía para apostar ilegalmente o para buscar problemas.

Sin embargo, la mayoría de las tabernae serían un lugar de consumo de alimentos y bebidas sin mayor aspiración como nos muestra en este caso el comediógrafo Plauto:

Ah, otra cosa, por poco se me olvida: vosotros, los que venís acompañando a vuestros amos, mientras que dura la representación, dad el asalto a las tabernas (in popinam) ahora que se os brinda la ocasión, mientras que están calentitas las focaccias (scriblitae), ¡a por ellas!” (Plauto, Poen.41-43)

Para poder disponer de un relato más imparcial disponemos por suerte además de las fuentes clásicas, de los descubrimientos de la arqueología en yacimientos que como hemos mencionado en los casos de ciudades romanas bien conservadas como Pompeya u Ostia nos ha aportado numerosos detalles sobre como era la vida y las actividades que tenían lugar en el interior de los espacios reconocidos como tabernas.

La decoración en las tabernas

Una de las particularidades más útiles encontradas en los mencionados yacimientos es la decoración pictórica encontrada en las paredes de las tabernae, tanto interiores como exteriores

Esta decoración de las tabernas romanas nos revela valiosos detalles, como el tipo de comida y bebidas que en ellas se servían, sus precios, los nombres que se les daba a algunas de las tabernas como, “El Gallo” (Roma), “Mercurio y Apolo” (Lyon) o “El Elefante” en Pompeya.

En ocasiones simplemente se conocían por el nombre de su dueño, no estando siempre bien escrito, con mezclas en ocasiones de palabras y dibujos o símbolos que los clientes podían entender, mencionándonos de hecho Juvenal “insignias pintadas en tela” como formas de saber dónde había una taberna.

Ostia Antica - Anfitrión

La evidencia arqueológica también nos es de vital ayuda para aproximarnos al tipo de platos que los romanos podían ofrecer en estos establecimientos, no sólo con ilustraciones en sus frescos, que como en el caso de estas tabernas descritas nos aportan algunos detalles interesantes como la presencia de huevos, higadillos o cebollas que se mostraban en recipientes de vidrio llenos de agua para distorsionar su tamaño y que parecieran más apetecibles (Macr. Sat. VII,14,1).

Gracias a los hallazgos arqueológicos y a las fuentes del momento, sabemos que las tabernas ofrecían un menú variado de platos en base a la época del año y del tipo de establecimiento.

En definitiva, no cabe duda de que las tabernae fueron ante todo lugares de reunión, algo que en sí mismo ya despertaba inquietud para las élites. Esto quizá se debiera a la capacidad de generar y extender rumores y pareceres, lo cual podía suponer una amenaza para el orden social.

A fin de cuentas, la élite veía con desconfianza las aglomeraciones de plebeyos por la facilidad con la que degeneraban en tumultos urbanos.

En las siguientes entradas del blog os hablaremos de las actividades (mal vistas muchas de ellas) y las comidas que se llevaban a cabo en estos vetustos locales que tanto amaban y odiaban los romanos.

Bibliografía recomendada

Fuentes actuales:

  • Knapp, C Robert. (2011). Los Olvidados de Roma. Barcelona: Ariel.
  • Grimal, P.. (2007). La Civilización Romana. Barcelona: Editorial Paidós.

Fuentes clásicas:

  • Juvenal. (2007).  Sátiras. Madrid: Cátedra.
  • Plauto (2006). Poenulus. Madrid: Ediciones Clásicas.
  • Petronio. (2010). El Satiricón. Madrid: Editorial Gredos.

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